“La prevención aporta valor a las organizaciones porque genera confianza y contribuye a construir entornos de trabajo más seguros y humanos”
Javier Felis lleva casi 25 años trabajando en la gestión de sistemas de prevención, además de calidad y medioambiente, en grandes obras y proyectos relacionados con obra civil, edificación, sector industrial y energético. Ingeniero civil y licenciado en Ciencias Geológicas, cuenta con un máster en prevención con las tres especialidades técnicas y otro en sistemas integrados de gestión (prevención, calidad, medioambiente y RSC).
– Después de más de 20 años de trayectoria profesional en el sector privado, ¿qué te atrajo del proyecto de SARGA y qué te gustaría aportar desde el área de Prevención?
Lo que más me atrajo fue su dimensión pública y estratégica, que tiene impacto real en el territorio. Además, la gran complejidad técnica y diversidad de los trabajos hacen que la gestión de la prevención sea un gran reto. En el sector privado priorizas la eficiencia operativa, pero aquí, además, puedes integrarla en una misión de interés público. Desde nuestra área me gustaría consolidar una prevención integrada en la gestión diaria, que ayude a planificar mejor las actividades y reducir los riesgos sin frenar la operativa. Creo que podemos convertir la prevención en una herramienta que aporte valor a la organización, pero, sobre todo, a las personas que trabajan en ella.
– Llegaste a la empresa pública en diciembre. ¿Qué prioridades te marcas para estos primeros meses?
SARGA es una organización muy compleja, por lo que antes de proponer grandes cambios hay que tener una idea muy clara y real de cómo se trabaja. Para eso tengo la suerte de contar con un equipo estupendo. Independientemente de que hay temas prioritarios que se deben gestionar cuanto antes, en líneas generales me planteo estos primeros meses en tres etapas: diagnóstico del estado actual de la prevención, priorizar hacia dónde debemos centrar los esfuerzos y, por último, alineación con las partes implicadas, desde Dirección a los trabajadores.
– ¿Cómo imaginas la prevención dentro de cinco años en una empresa pública tan diversa en actividades como SARGA?
Me gustaría que la prevención estuviera totalmente integrada en la gestión de la organización, con mandos y trabajadores totalmente implicados, y que sea una herramienta que nos ayude a la mejora; debe formar parte natural de nuestra forma de trabajar. Tenemos que pasar de ser reactivos a ser proactivos, anticiparnos en base a planificación, análisis de datos, información, colaboración, etc.
– ¿Qué elementos consideras esenciales para que un sistema de prevención funcione de manera eficaz?
Un liderazgo comprometido, dotación de recursos necesarios, cultura participativa –con una comunicación fluida y mecanismos que la promuevan-, identificación y priorización de los riesgos, formación adecuada y adaptada al puesto de trabajo y, cada vez más, contar con datos y métricas que nos ayuden a evaluar nuestro desempeño, más allá de los índices de siniestralidad.
– ¿Cómo se puede implicar a toda la plantilla en la prevención, desde los perfiles más técnicos hasta los operativos?
Debemos percibir la prevención como algo útil, cercano y que ayuda a trabajar mejor y con más seguridad. Hay que escuchar a quienes están sobre el terreno y visibilizar que sus aportaciones son tenidas en cuenta.
– ¿Qué papel pueden jugar la digitalización y las nuevas tecnologías en la mejora de la seguridad laboral?
Actualmente los técnicos pasamos mucho tiempo gestionando documentación. Son tareas que se deben hacer, porque derivan de requisitos legales, pero que aportan poco valor en el día a día, quitando tiempo al trabajo más técnico y cualificado. La digitalización debe ayudar a reducir esa carga administrativa y a hacer más eficaces los procesos, para que se pueda invertir el tiempo en tareas de control, supervisión, mejora, etc., que es donde el técnico se va a sentir más identificado con su trabajo. También va a suponer un cambio en la introducción de nuevas formas de impartir formación, a través de la realidad aumentada y las tecnologías inmersivas. Respecto a la inteligencia artificial, debe ser una herramienta que ayude en la toma de decisiones, en la medida en que permitirá analizar y hacer un seguimiento de datos más eficaz. Pero siempre entendida como un apoyo y no como un fin en sí misma.
– ¿Qué tendencias crees que marcarán la seguridad laboral en los próximos años?
La digitalización y el uso de la IA para análisis de datos. También el uso de nuevas tecnologías aplicadas a dispositivos que permitan monitorizar al trabajador, a la formación y al uso de maquinaria, no solo mejorando los sistemas de seguridad, sino también mediante ayudas ergonómicas. Por último, va a adquirir cada vez más peso la gestión de los riesgos psicosociales y la salud mental.
– Cuentas con una doble formación en Ingeniería Civil y Geología. ¿Cómo ha influido esta combinación en tu manera de entender la prevención?
Inicialmente estudié Ciencias Geológicas, y luego ITOP -años después vino la adaptación al Grado de Ingeniería Civil- porque, estando involucrado en grandes proyectos de obra civil, veía que podía mejorar así mis competencias técnicas. Esa polivalencia me ha ayudado a poder participar en proyectos muy variados, lo que siempre es enriquecedor para un prevencionista. Y también te hace darte cuenta de que siempre te quedan cosas que ver y que aprender.
– Has participado en grandes obras y proyectos muy complejos: alta velocidad, edificación, maquinaria, instalaciones de alta tensión… ¿Qué retos de seguridad recuerda como más significativos?
Los proyectos de líneas de alta velocidad implican grandes movimientos de tierras con participación de maquinaria pesada y voladuras, trabajos en altura casi de forma permanente, montaje de elementos prefabricados pesados y procedimientos de trabajo muy específicos. En el Pabellón de España de Expo, por ejemplo, la mayor complejidad era encajar la prevención con la producción y los plazos; la planificación era crucial. Por último, participar en proyectos que se desarrollan fuera de España, y en países con poca cultura preventiva, hace que seas tú quien tiene que marcar los estándares de seguridad que quieres para el proyecto, ya que, normalmente, la normativa local es muy genérica y mucho menos exigente que la europea. Y es muy gratificante ver como el trabajador local, o el desplazado desde terceros países en su caso, agradece ese esfuerzo por velar por su seguridad.
– ¿Qué diferencias encuentras entre la cultura de prevención en grandes constructoras y compañías y en una empresa pública como SARGA?
Hay diferencias y también peculiaridades importantes. En una empresa pública como SARGA, además de los objetivos de eficiencia y calidad, se tiene un claro compromiso con el servicio público, el territorio y la ciudadanía. Hay una mayor diversidad de actividades y entornos de trabajo muy variados. Ese carácter público y nuestra visibilidad hacen que debamos ser un referente en buenas prácticas en materia de prevención y en la protección de las personas.
– ¿Cómo se construye una cultura preventiva real y no solo normativa?
Siempre he entendido que la prevención no es solo una obligación legal, sino una herramienta clave para el cuidado de las personas y para mejorar la organización. La prevención aporta valor a las organizaciones porque genera confianza y contribuye a construir entornos de trabajo más seguros y humanos. La sociedad demanda un modelo de empresa saludable, en el que la organización también pone herramientas para favorecer el cuidado de la salud del trabajador fuera del ámbito laboral.